La moda y el campo
Por: Emy Miranda
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| Foto: Sentado en la locomotora negra. |
veces, la vida nos pone retos demasiados
difíciles, con el objetivo de fortalecernos y darnos madurez. Algunos escalan altas
montañas, otros asisten a los cumpleaños de sus suegras. Por mi parte, la
semana pasada, visite a mi papá (quien se encuentra separado de mi mamá hace
largo tiempo) en Marcos Paz, localidad de zona oeste, mejor conocida como “el
campo”.
Me tomó largo
tiempo llegar allí… tres horas, dos colectivos y un tren para ser exacto. No
obstante, durante esta larga travesía no estuve sólo, “el chico de ojos café”
me entretuvo durante el viaje con chistes tontos, ésos que hacen reír a
cualquier persona.
En cuestión de
instantes, mis delicados zapatos de Nazaria, que estaban llenos de tierra, pisaron
suelo firme. Ahí estaba frente a mis ojos: La ciudad del árbol. Y muy fiel a su
nombre, lo único que se podía distinguir, claramente, en todo el horizonte era
una inmensa arboleda con casas modestas pero muy bellas, separadas por altos
arbustos.
Se trataba de
un panorama muy incierto para mí ¿Dónde estaban los edificios, mis locales de
ropa y el tan adorado shopping? Ni mencionar la mera existencia de algún Mac Donald´s
o Starbucks… Lo único que podía
preguntarme era: ¿Podría sobrevivir en esta llanura y ser amigo de la
naturaleza, los insectos y los perros salvajes?
Sin entrar en
el pánico, mi salvavidas y morocho galán, me invitó a tomar un helado para
bajar el nivel de neurosis en mis venas. Entramos a las instalaciones de la
heladería Grido, muy popular en el lugar por su riquísimos batidos y el reconfortable
aire acondicionado. De forma sorprende, no sólo todo lo que elaboraban tenía un
delicioso sabor sino que también era muy barato.
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| Foto: En la plaza de Marcos Paz. |
Luego, nuestra
romántica y rural cita continuó por el centro de la ciudad, compuesto por una
antigua y colosal iglesia católica, de hermosa arquitectura (a la que no entre
por cuestiones netamente ateas), una plaza con juegos infantiles y una antigua
locomotora de tren abandona, color negro, que se exhibe para todos los turistas,
convirtiéndose en el sitio ideal para tomarse una foto. Sin duda, y hasta el
momento, lo más atractivo del pueblo.
Sin embargo,
esa idea cambió cuando distinguí a lo lejos, el rozagante logo de 47 Street, una
de mis tiendas favoritas. ¡Mi asombro fue el mismo que tuvo Cristóbal Colón cuando
descubrió América! Y caminando por esa linda cuadra, noté otros locales de
indumentaria como Narrow y Stone. Tal vez, hablando en términos de moda, no
todo estaba perdido en esa ciudad.
Y considero
que así es la vida, cuando creemos estar perdidos y nos encontramos sin salida,
hasta en el desierto más inhóspito de la tierra, encontramos un cactus o un
lago para tomar agua y retomar la fortaleza.


Me encantó, me mató la comparación con Cristóbal Colón. Seguí así que da gusto leerte :)
ResponderEliminarHola Connie!! muchas gracias por el comentario =) Me alegra que te gusten mis columnas y te conviertas en una lectora más! Un beso y hasta la próxima =)
EliminarHola Emy!,muy buena columna,divino en las fotos,te tengo que escribir cortito por que me estoy por ir jeje...en fin,MUY buena columna,me encanto,estas re lindo vestido♥...Besitos
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