Moda en la guarida de
un Dragón
Por: Emy Miranda
|
C
|
![]() |
| Foto: Luciendo el nuevo outfit. |
uando una relación amorosa avanza,
va viento en popa y ambos integrantes comienzan a imaginarse un futuro juntos y
cómo sería el departamento indicado para vivir, es el momento de sentar cabeza
y terminar de conocer a la familia completa.
Mi relación
con “el chico de ojos café” es maravillosa. El conoció a todos mis parientes
hace más de dos años y ellos lo aprecian muchísimo. Por mi parte, sólo conocí a
todo su núcleo familiar, compuesto por cinco hermanos, dos sobrinos, una
adorable abuela y una simpática suegra (que al igual que yo, ama los zapatos de
Nazaria, ¡un punto a favor!).
No obstante,
la figura paterna, es decir, mi “suergro”, resultó ser algo compleja y un poco
apática respecto a mi persona. Tal vez, por motivos religiosos, o simplemente
falta de interés. Y si bien a mí no me importaba, sabía que tarde o temprano
“ese” momento llegaría. Precisamente, se necesitaron dos años y tres meses para
que, finalmente, el tan esperado día llegara de la mano de una cena familiar,
donde lo conocería luego de tanto tiempo.
Para esa
importante ocasión, decidí lucir de forma sorprendente y eso implicaba ir de
compras por un nuevo outfit de ropa. La primera impresión es lo primero que
cuenta en el encuentro entre dos personas y, si de algo estaba seguro, era que
no quería pasar de ser percibido. Para eso visité a mis amigos de Desigual, en
la av. Cabildo y Juramento, donde me probé una infinidad de camisas y
pantalones chupines (sin duda, mis favoritos), hasta encontrar y decidirme por
la combinación perfecta que le hiciera honor a mi estilo personal.
![]() |
| Foto: En Cabildo y Juramento. |
Luego, de
varios minutos y muchas prendas de ropa después, me decidí por una hermosa
camisa lisa de color rosa y un pantalón de gabardina, color verde, que me
conquistó desde el primer momento. Salí
de la tienda con varias bolsas y un objetivo en claro: ir a pasear con mi novio
y conocer a su misterioso padre.
Debo confesar,
que me sentía como esas princesas de los
cuentos de hadas, de cabello dorado y un hermoso atuendo, yendo a la guarida de
un dragón que podía tenerme cautivo en una alta torre.
Ahora bien,
cuando la noche cayó, nos dirigimos al temible “castillo”, para disfrutar de
una deliciosa cena. Como no podía ser de otra forma, los primeros silencios
incómodos hicieron su presencia pero fueron interrumpidos por comentarios míos.
Así, mi flamante suegro fue soltándose poco a poco, y a realizarme el
cuestionario típico que todo padre hace a la pareja de su hijo.
Resultó ser
que el “dragón” no era más que un simple y amistoso padre de familia, quizás
con un temor oculto a conocerme, que fue superado fácilmente en cuestión de
minutos. Así, pude dar un paso más en mi relación amorosa y continuar con
nuestros proyectos futuros.


love love love
ResponderEliminarTe deceo lo mejor, de todo corazon....y mucha mer, con todos tus projectos
ResponderEliminarSandrí!! muchas gracias por tus palabras y buena onda! =) Igualmente, te deseo lo mejor para tu futuro profesional y sentimental ♥ Besos!
EliminarHola Emy,muy buena columna ...mira : https://fbcdn-sphotos-a-a.akamaihd.net/hphotos-ak-prn1/t1/1480611_1448657895350016_383897648_n.jpg ...espero q te guste,lo ise yo♥...Besitos
ResponderEliminarHola Sofí!! Tengo que confesarte que me encantó lo que hiciste! Me puso muy contento saber que cuento con fieles lectoras como vos =) Estoy a punto de subir la próxima columna, no te la pierdas ♥ Besos!!
Eliminar