miércoles, 15 de enero de 2014

Destino fashionista y rural

La moda y el campo

Por: Emy Miranda

A
Foto: Sentado en la locomotora negra.
 veces, la vida nos pone retos demasiados difíciles, con el objetivo de fortalecernos y darnos madurez. Algunos escalan altas montañas, otros asisten a los cumpleaños de sus suegras. Por mi parte, la semana pasada, visite a mi papá (quien se encuentra separado de mi mamá hace largo tiempo) en Marcos Paz, localidad de zona oeste, mejor conocida como “el campo”.

Me tomó largo tiempo llegar allí… tres horas, dos colectivos y un tren para ser exacto. No obstante, durante esta larga travesía no estuve sólo, “el chico de ojos café” me entretuvo durante el viaje con chistes tontos, ésos que hacen reír a cualquier persona.

En cuestión de instantes, mis delicados zapatos de Nazaria, que estaban llenos de tierra, pisaron suelo firme. Ahí estaba frente a mis ojos: La ciudad del árbol. Y muy fiel a su nombre, lo único que se podía distinguir, claramente, en todo el horizonte era una inmensa arboleda con casas modestas pero muy bellas, separadas por altos arbustos.

Se trataba de un panorama muy incierto para mí ¿Dónde estaban los edificios, mis locales de ropa y el tan adorado shopping? Ni mencionar la mera existencia de algún Mac Donald´s o Starbucks…  Lo único que podía preguntarme era: ¿Podría sobrevivir en esta llanura y ser amigo de la naturaleza, los insectos y los perros salvajes?

Sin entrar en el pánico, mi salvavidas y morocho galán, me invitó a tomar un helado para bajar el nivel de neurosis en mis venas. Entramos a las instalaciones de la heladería Grido, muy popular en el lugar por su riquísimos batidos y el reconfortable aire acondicionado. De forma sorprende, no sólo todo lo que elaboraban tenía un delicioso sabor sino que también era muy barato.
Foto: En la plaza de Marcos Paz.

Luego, nuestra romántica y rural cita continuó por el centro de la ciudad, compuesto por una antigua y colosal iglesia católica, de hermosa arquitectura (a la que no entre por cuestiones netamente ateas), una plaza con juegos infantiles y una antigua locomotora de tren abandona, color negro, que se exhibe para todos los turistas, convirtiéndose en el sitio ideal para tomarse una foto. Sin duda, y hasta el momento, lo más atractivo del pueblo.

Sin embargo, esa idea cambió cuando distinguí a lo lejos, el rozagante logo de 47 Street, una de mis tiendas favoritas. ¡Mi asombro fue el mismo que tuvo Cristóbal Colón cuando descubrió América! Y caminando por esa linda cuadra, noté otros locales de indumentaria como Narrow y Stone. Tal vez, hablando en términos de moda, no todo estaba perdido en esa ciudad.


Y considero que así es la vida, cuando creemos estar perdidos y nos encontramos sin salida, hasta en el desierto más inhóspito de la tierra, encontramos un cactus o un lago para tomar agua y retomar la fortaleza.

3 comentarios:

  1. Me encantó, me mató la comparación con Cristóbal Colón. Seguí así que da gusto leerte :)

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    1. Hola Connie!! muchas gracias por el comentario =) Me alegra que te gusten mis columnas y te conviertas en una lectora más! Un beso y hasta la próxima =)

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  2. Hola Emy!,muy buena columna,divino en las fotos,te tengo que escribir cortito por que me estoy por ir jeje...en fin,MUY buena columna,me encanto,estas re lindo vestido♥...Besitos

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