miércoles, 9 de abril de 2014

Mis súper botas

Crónica de un día nublado

Por: Emy Miranda

E
n ciertas ocasiones, es necesario desafiar al destino para romper con la tediosa rutina y sentirnos vivos nuevamente. En un aburrido día nublado, donde parece que nada relevante puede ocurrir, yo decidí burlar el tiempo tempestuoso de abril y concretar una salida con mi "chico de ojos café".

Foto: A salvo, con mis botas Sarkany.
Ahora bien, para elevar la apuesta y el aro de fuego que debía cruzar en esa espantosa jornada, tomé la decisión de estrenar mis flamantes botitas Sarkany, de gamuza marrón. Abrí mi armario, destapé la delicada caja negra y corrí el fino papel que las envolvía para susurrarles: “¡Chicas, llegó el momento de salir del clóset!”

En menos de diez minutos estaba listo. Tomé todo lo necesario: uno de mis bolsos de Muaa!, los accesorios correctos para combinar mi outfit y un pequeño paraguas de origen chino, lo suficientemente pequeño para que no ocupe demasiado espacio en mi morral.

Salí a la calle confiado, seguro y por sobre todas las cosas, a la moda. Sin lluvia pero con un gran firmamento nublado que amenazaba a mis botas, con cada paso que daba.

Durante el camino padecí bastantes nervios en determinadas situaciones de alto riesgo. Como por ejemplo, cuando un auto circulaba, a alta velocidad, por el costado de una calzada inundada, o cuando veía un relámpago en el cielo que alertaba una tormenta. Sin embargo, pude sobrevivir gran parte del trayecto a mi cita amorosa.

No obstante, la vida suele sorprendernos cuando menos lo esperás y sin previo aviso. Ya me encontraba a pocos metros del lugar del encuentro, cuando de repente mi zapato pisa una baldosa floja que salpicó unas cuantas gotas de barro a mi hermoso jean nuevo. ¡Una catástrofe!

Afortunadamente, mis Ricky Sarkany estaban a salvo ¿Cómo? No lo sabía. Parecía que mi calzado poseía un campo de energía, protector e invisible al ojo humano, que lo soportaba todo. Y de pronto, paralizado en medio de la calzada, un pensamiento bizarro paso por mi mente. ¿Acaso me estaba convirtiendo en un moderno superhéroe y, al igual que la Mujer Maravilla, mis accesorios tenían habilidades y poderes especiales? Y aunque parezca infantil ¿Cuántos de nosotros/as imaginamos, en medio de una situación límite y estresante, tener la magia de esos héroes que anhelábamos de chicos?

Sin dejar que el pánico y la histeria me invadieran por completo, crucé la calle, como cualquier mortal, y compre pañuelos descartables con el objetivo de limpiar mi pantalón.


Ahora bien, confieso que llegué diez minutos tarde a mi cita, pero con unas relucientes botas que, pese a todo, se encuentran a mi lado para combatir las adversidades del camino. 

2 comentarios:

  1. Hola Emy,linda columna,¡que bien te quedan esas botas!,las combinaste perfecto...y si,todos en algún momento hemos pensado algo así como tener poderes por alguna prenda o algo parecido,o al menos yo lo e pensado bastantes veces en mi vida jeje...bueno,en fin,buena columna,hermosas las botas y como te quedan...besitos♥♥♥

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  2. Holis Sofí! Como andas? Me alegra que te hayan gustado mis botas y que te identificaras con mi columna nuevamente ♥ Ya subí la nueva, así que, cuando puedas, leela y decime que te pareció =) Besos!!

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